Cómo, cuándo y por qué acercarse al libro “El hobbit” de J. R. R. Tolkien

¿Recuerdas la primera vez que te adentraste en el universo de Tolkien? Tuviste en tus manos el libro El hobbit en aquella edición en tapa dura de Minotauro, o quizá en la de Círculo de lectores. Tal vez te habían dicho que era una novela muy famosa, que la habían leído millones de personas en todo el mundo, que se había traducido a decenas de idiomas. A lo mejor, incluso, habías oído hablar de la Tierra Media, de los hobbits, del anillo único.

Cogiste aquel ejemplar algo manoseado y miraste la ilustración de la portada, aquellas montañas siniestras, el relámpago recortándose en el cielo tormentoso, y sentiste un escalofrío recorrerte la espalda, como si tuvieras un recuerdo lejano de un lugar en el que era imposible que hubieras estado antes.

Y, aún así, nada te preparó para lo que encontraste cuando por fin te sumergiste en sus páginas.

¿Y qué pasa con los niños y adolescentes actuales? ¿Crees que tus hijos pueden sentir lo mismo? ¿La magia de El hobbit ha llegado a nuestros días, o ha envejecido y se ha vuelto tan impenetrable como los árboles del Bosque Negro?

Libro El Hobbit

Por qué

¿Por qué querría un niño o adolescente actual leer El hobbit? ¿Por qué iba a interesarle un libro escrito hace cien años? ¿No se trata de una aventura desfasada, arrítmica, escrita con un lenguaje que hoy parece anquilosado? Además, las adaptaciones cinematográficas se han encargado de exprimir el jugo de la historia hasta la última gota. ¿O no?

Mi respuesta a esas preguntas es no, desde luego.

En El hobbit de Tolkien hay una magia imposible de traducir al cine, una magia que pertenece en exclusiva al ámbito de la palabra escrita, y que es del todo intemporal. Porque lo que Tolkien hizo es auténtica magia, de la única especie que existe en el mundo real: la que utiliza el artesano para crear algo vivo a partir de algo inanimado.

Sí, hay una magia imposible de desligar de las palabras, un sortilegio raro e irrepetible supeditado a la imagen de aquel señor serio, católico y conservador, aquel adusto profesor universitario que se encerraba durante horas en su despacho para inventar historias sobre elfos, enanos y dragones, a crear lenguas que no existían, a jugar a ser un dios sobre su universo con la misma abnegación con la que los niños juegan a que una corteza de árbol es un barco y a que una fuente es el mar.

Hay que ser un niño para disfrutar plenamente del libro El hobbit. Solo los niños poseen de verdad el espíritu de la aventura necesario. Los adultos, o la mayoría de nosotros, apenas alcanzamos a sustituirlo por un sucedáneo tan insípido como el café soluble. Y los niños de hoy, a pesar de las pantallas y de la infoxicación y del siglo XXI, siguen siendo niños y aman las aventuras como si las echaran de menos.

Los niños de hoy, como los de ayer y los de mañana, querrán leer El hobbit porque está escrito para ellos, porque narra la historia atemporal de un niño-hobbit que es expulsado una mañana de la seguridad de su hogar y tiene que madurar y encontrarse a sí mismo para convertirse en un adulto-hobbit sin dejar del todo de ser quien era, igual que el adusto profesor que se encerraba en su despacho a inventar historias sobre elfos, enanos y dragones no había dejado del todo de ser el niño que fue, porque es imposible que esta historia la haya escrito un adulto, y mucho menos un adusto profesor universitario, a menos que un niño le haya estado susurrando desde el interior de su cabeza, le haya estado desvelando los secretos de la aventura verdadera que están vedados a los adultos, el mismo niño que ahora susurra los mismos secretos a los niños del siglo XXI a través de un océano de tiempo y de la magia imperecedera de la palabra impresa.

Y es que no importa la edad que tengas: para disfrutar plenamente de El hobbit tienes que volver a ser un niño. Si no eres capaz de creer que una corteza de árbol es un barco y que una fuente es el mar, lo tienes crudo, colega.

Libro El Hobbit
Smaug te espera bajo la montaña. Esto es así. Si no te lo crees, la cosa no es ni la mitad de divertida.

Cuándo

Suele decirse que el libro El hobbit está indicado a partir de los diez o doce años. No estoy de acuerdo. Es una buena edad si el niño/a lo va a leer solo, pero si lo vais a leer juntos, cosa que os aconsejo, puede hacerse mucho antes. Yo lo leí con mi hija cuando tenía siete años.

Puedo resumirte mi experiencia en unas líneas y dos estados de ánimo.  Más o menos así:

Estado de ánimo 1. Una tertulia inesperada. “Papá, hablan mucho en este capítulo. Y cuántos enanos. Le están dejando la casa hecha un asco. Y siguen hablando y hablando. ¿Va a ser todo el libro así, papá?”.

Estado de ánimo 2. Carnero asado. Aparecen los trolls. La magia se despliega. Al terminar el capítulo hay un instante de silencio. Luego una vocecita infantil pregunta: “¿Podemos leer un poquito más?”.

Para entonces, mi hija ya había sido infectada por el virus de Tolkien, y, como bien sabes, eso no tiene cura.

Cómo

Busca un sitio tranquilo y pon a tu hijo/a en antecedentes. Tolkien escribió El hobbit hace casi 100 años, y era filólogo y profesor de anglosajón en Oxford. Quiero decir que su lenguaje no era el de los jóvenes de hoy precisamente. Puede costaros cogerle el ritmo. Pero se lo cogeréis. Pronto. Y tus hijos, como miles de lectores antes que ellos, caerán hipnotizados.

Por poner en antecedentes me refiero a que le cuentes algo acerca de la Tierra Media, de los hobbits y de otras criaturas fantásticas del lengendarium de Tolkien. Mirad imágenes en internet. Las de las películas de Peter Jackson son muy apropiadas: además de razonablemente fieles al original, el diseño de producción estuvo muy cuidado y se han convertido casi en canónicas dentro del imaginario colectivo.

Hazte, si puedes, con la edición ilustrada por Alan Lee o la de Jemima Catlin. Son volúmenes menos manejables y más caros que las ediciones de bolsillo, pero a tu hijo/a le gustará detener la mirada de vez en cuando en las ilustraciones. Además, con estas ediciones tan cuidadas, ayudarás a despertar en él/ella la fiebre bibliófila. 

No temas hacer el payaso. Cuando hable Gandalf, pon voz de Gandalf. Si eso significa hacer una mala imitación de Ian McKellen, hazla, por el amor de Dios. Y así sucesivamente.

Libro El Hobbit
Cuando vuelvas de este viaje, pequeño Bolsón, no vas a ser el mismo.

No veas las películas antes. No es que sea un error garrafal, pero estropea parte de la lectura. No se trata de si el libro es mejor o peor que la película. Esa discusión es tan vieja que aburre. Se trata de que el libro fue concebido antes (mucho antes) que la película, y las cosas se aprecian mejor en su contexto. Si cambias el orden, el libro puede parecer torpemente anquilosado en lugar de deliciosamente anticuado.

Y, sobre todo, resiste la tentación de dárselo a tus hijos para que se las apañen por sí solos con él. Puede que no tengas costumbre de leer en voz alta con ellos. Pues bien, esta es una forma excelente de empezar algo que convirtiréis, si queréis, en una tradición familiar enriquecedora e inolvidable. Piensa que durante generaciones, durante toda la existencia de la humanidad, en realidad, nos hemos contado historias alrededor de la hoguera, y es solo ahora, en el mundo actual, que nos hemos acostumbrado a leerlas encerrados en nosotros mismos. El placer de la lectura en solitario es muy satisfactorio, pero el de la lectura compartida es al menos comparable y por completo diferente. Uno y otro, además, no son excluyentes.

Este puede ser el principio de una serie de aventuras inolvidables. Después de Tolkien puedes continuar por J. K. Rowling, o por Michael Ende, o incluso por Stephen King. No importa. Lo importante es que luchéis juntos contra dragones, trasgos y trolls. Que derrotéis a todos los señores tenebrosos. Porque cuando dos personas hacen eso juntas, aunque sea alrededor de una hoguera o apalancados en el sofá del salón, cuando dos personas viajan en un barco de corteza de árbol hasta una fuente que es el mar, forjan un vínculo tan fuerte que nadie, jamás, puede romperlo.

Ficha

Libro El HobbitEdición original.

Título: The Hobbit, or There and Back Again.

Autor: J. R. R. Tolkien

George Allen & Urwin, Londres, 1937.

 

 

 

 

Libro El HobbitEdición en castellano.

Título: El hobbit. Historia de una ida y una vuelta.

Autor: J. R. R. Tolkien

Traducción: Manuel Figueroa.

Minotauro, Barcelona, 1982.

 

 

 

Otras ediciones del libro El hobbit.

Libro El Hobbit

 

¿Y tú qué opinas?

¿Has leído El hobbit con tus hijos/as? ¿Cómo fue la experiencia? ¿A qué edad lo leíste tú por primera vez? Cuéntanoslo en los comentarios y lo hablamos.

 

Créditos de las imágenes

El dragón Smaug es una ilustración de David Demaret [CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons.

La ilustración de Gandalf es de Nidoart [CC BY-SA 3.0], vía Wikimedia Commons.

El resto de imágenes son de dominio público [CC0], excepto las portadas de los libros, que son propiedad de sus respectivos autores y editores y que se reproducen aquí en baja resolución y dentro de los términos de uso razonable o fair use.

 

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