Educación emocional con “El juego de los libros para educar la aventura”

Hoy voy a hablarte de “El juego de los libros para educar la aventura”, de Silvia Cartañà, responsable de Los cuentos de Bastián. Se trata de una guía de literatura infantil y juvenil en forma de recorrido por la memoria de decenas de libros que sirven para trabajar la educación emocional, desde grandes clásicos como “Pippi Calzaslargas” o “Ana de las tejas verdes” hasta pequeñas joyas semidesconocidas como “El abrigo de Pupa” o “La noche estrellada”.

Antes de empezar, debo dejarte claro que Los cuentos de Bastián me ha cedido una copia gratuita de este libro para su valoración. También quiero aclararte que nunca te recomendaría un libro que no me hubiera gustado. Eso sería, además de poco ético, un suicidio como bloguero.

Dicho esto, te cuento que “El juego de los libros para educar la aventura” es, ante todo, una guía para orientar al lector en el vasto panorama de la literatura infantil y juvenil. Si alguna vez has entrado en una librería con la intención de comprar un regalo para un hijo, un sobrino o un nieto (o hija, sobrina o nieta, entiéndase), o solo por echar un vistazo, es posible que te hayas encontrado perdido en el océano de colorines de la secciones infantil y juvenil. Seguramente hayas terminado pidiendo ayuda al empleado de turno, que te habrá aconsejado mejor o peor dependiendo de su conocimiento, del humor del momento y de las cuatro pinceladas que tú le hayas proporcionado sobre el destinatario del regalo.

“El juego de los libros para educar la aventura” es, en primer lugar, una brújula en ese océano. No tiene intención exhaustiva, desde luego, pero sí que proporciona un montón de ideas para todos los gustos. Pero no es solo eso. También es un viaje. Un viaje por decenas de lecturas compartidas en familia por la autora y las experiencias que las acompañaron. Un viaje interior y subjetivo que la autora comparte con nosotros.

Educación emocional

El libro está dividido en cinco capítulos:

1. Cómo elegir un libro y no desesperarse en el intento. Además de ofrecer valiosos consejos para conseguir lo que promete, nos introduce en el maravilloso mundo de la lectura compartida entre padres e hijos a través de ejemplos concretos, de “Las crónicas de Narnia” a “Paddington”, de “Distrito Pavor” a “Geronimo Stilton”.

2. ¿Quién soy? En este capítulo se hace un repaso por un buen puñado de libros infantiles y juveniles que hablan sobre la educación emocional: la personalidad, la identidad sexual, la tolerancia, el respeto a la diferencia… La autora defiende la crianza respetuosa y el papel que los libros juegan en ella como facilitadores de respuestas a muchas preguntas acerca de estos asuntos. Esas respuestas nos llevan a nuevas preguntas, que a su vez se contestan en otras lecturas. Así, tirando del hilo, un libro nos lleva a otro.

3. Los miedos me los como. La gestión de los miedos infantiles siempre es un quebradero de cabeza para los padres implicados en la educación emocional de sus hijos. La literatura también puede ayudarnos (y ayudarles) en la gestión de estas emociones tan primarias y necesarias. Miedo al rechazo, a los monstruos, a los desconocidos, a los cambios. Miedo a la muerte. Ponerse en la piel de personajes que comparten nuestros temores (y, por lo tanto, los comprenden) es un logro balsámico. Cuando, además, esos personajes superan sus miedos, el pequeño (o gran) lector recibe una dosis de autoestima difícil de olvidar.

4. Los cambios: de oruga a mariposa y de gota a río. La infancia y la juventud son periodos de grandes cambios, y los cambios siempre causan inseguridad y, a veces, el rechazo de uno mismo. La buena literatura, como en el caso de los miedos, puede obrar milagros. La autora nos ofrece ejemplos muy variados, desde títulos orientados a los más bajitos de la casa, como “La pequeña oruga glotona” o “¿Quién come a quién?” hasta los que relatan con humor y ternura los cambios en el cuerpo y la mente de los preadolescentes, como “Mía se hace mayor” o “La niña y el monstruo”.

5. Las emociones. Todos los capítulos anteriores se podrían resumir en este. Más allá de las colecciones de libros para “trabajar las emociones” que últimamente proliferan por las librerías, la autora se detiene en ejemplos paradigmáticos que sirven para tratar algunas emociones concretas: la tristeza en “El sonido de los colores”, la sorpresa en “Pinocho antes de Pinocho”, el asco en “La lección de August”, el miedo en “El señor Silvestre”, la ira en “Fernando Furioso” o la alegría en “El jardín mágico”. Llegamos al final del viaje recordando algunos clásicos profundamente emocionales, como “La historia interminable” o “Ana de las Tejas Verdes”.

Educación emocional

Si eso fuera todo, ya sería suficiente. Pero “El juego de los libros para educar la aventura” no se queda ahí.

La autora ha elegido escribir de forma intimista, rememorando sus propias lecturas (compartidas con sus hijos) de los libros que comenta, lo que convierte “El juego de los libros” en un recorrido por la educación emocional y proporciona un elemento afectivo adicional a cada comentario. Me quedo, sobre todo, con la idea, expuesta en varias ocasiones, de compartir libros con los hijos. Es algo que también defiendo desde este blog y que reporta innumerables beneficios. Leer en voz alta, comentar, verbalizar, compartir, es una fuente inagotable de momentos de calidad entre padres e hijos que unos y otros atesorarán en su memoria. Y, más allá de los lazos afectivos que contribuye a desarrollar, supone una forma de cultivar la capacidad crítica, la expresión oral, la memoria, la imaginación y, aunque al principio parezca lo contrario, la capacidad lectora, porque tus hijos acabarán leyendo al mismo tiempo que tú.

Recuerdo la primera vez que mi hija me corrigió porque había leído una palabra mal en una densísima página de “Harry Potter y el misterio del príncipe”. Hasta entonces, creí que era yo el que leía y ella se limitaba a mirar como bailaban las letras por la página.

Hay otros elementos de valor en “El juego de los libros para educar la aventura”. Me gusta, aunque esto es subjetivo, la visión de la infancia y de la crianza que ofrece la autora. También que relativice las recomendaciones de edad de los textos. Cuando en la contraportada de un libro aparece el texto “a partir de 7 años”, por ejemplo, debería ser tomado como una indicación informativa, no como una norma inquebrantable. Los niños deberían poder leer cualquier cosa que quieran, dentro de lo razonable, en el marco de sus intereses y motivaciones (que son únicos e instransferibles, y que ningún editor puede conocer), sin importar la edad a la que se supone que esté dirigido el libro ni otros factores como la temática o el número de páginas.

Educación emocional

“El juego de los libros para educar la aventura” es, por lo tanto, mucho más que una brújula para no perderse en las coloridas estanterías de la sección infantil y juvenil de tu librería preferida. Es una brújula, sí, pero para emprender un viaje emocional e inacabable por el mar infinito de la literatura infantil y juvenil actual.

Puedes encontrar más información en la web de Los cuentos de Bastián.

Educación emocionalFicha técnica.

Título: “El juego de los libros para educar la aventura”.

Autora: Silvia Cartañà

Los cuentos de Bastián, 2017, 125 páginas.

Solo disponible en formato digital. Se puede adquirir todo el libro o también en forma de capítulos sueltos.

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