FAQ: leer con niños y adolescentes

¿Hasta qué edad puedo/debo leer a mis hijos?

Permíteme que te conteste con otra pregunta: ¿hasta que edad debes hacer cualquier otra cosa placentera con tus hijos? ¿Hasta que edad debes ir con ellos a la playa, o salir a comer al campo, o ir al cine?

La respuesta debería ser: siempre. Pero la realidad es: hasta que ellos quieran.

En efecto, llegará un día en que ellos (o ellas) no quieran hacer esas cosas contigo. No hay nada que puedas hacer por evitarlo. Se llama adolescencia, y no es nada personal. No te odian ni te desprecian ni se avergüenzan de ti. Bueno, a lo mejor, de vez en cuando, un poco sí. No te preocupes demasiado. Se les pasará, y querrán hacer cosas contigo de nuevo más adelante, cuando ambos seáis adultos.

 

¿No se acostumbrarán a que les lea y nunca querrán leer solos?

Esta pregunta tiene tanto sentido como: si los llevo en brazos cuando son pequeños, ¿nunca querrán andar solos?

Todos los niños sanos terminan por andar de forma autónoma antes o después. No importa cuánto los hayas cogido en brazos (en todo caso, si los cogiste poco en brazos, eso que os perdisteis tú y el niño)

Nada impedirá que vuelen solos cuando les llegue el momento. Bueno, sí, puedes impedirlo tú poniéndote en plan sargento de hierro, pero no suele ser buena idea ni es de eso de lo que estamos hablando. Así que aprovecha ahora, porque llegará un día en el que no solo querrán leer por su cuenta, sino que ni siquiera querrán decirte qué están leyendo para que no te dé un patatús.

 

¿De dónde saco tiempo para leer todos los días con mis hijos?

La falta de tiempo es un mal endémico de nuestro modo de vida. Tenemos mil obligaciones que, como los hombres de gris de Momo, nos roban el tiempo disponible, y no encontramos el momento de hacer las cosas que nos gustaría hacer.

El único truco que funciona es priorizar actividades, organizarse bien y respetar esa organización. A lo largo del día, seguro que puedes encontrar muchos momentos para leer con tus hijos. A mí me funcionan muy bien estos tres:

  • Antes de dormir. Un clásico. Leer un rato como parte de la rutina de irse a dormir resulta relajante y es el momento que la mayoría de las familias aprovechan para esta tarea. No dejes de hacerlo solo porque tu hijo o hija ya sea mayorcito, sea lo que sea lo que signifique eso, y te hayan dicho que ya tiene que leer solo.
  • Durante las comidas. Destierra la televisión de la cocina. Apaga la del salón. Fuera las tabletas y los teléfonos de la mesa. Pon un atril de madera y leed un rato al final de la comida. O incluso durante la comida. Yo he desarrollado una facilidad pasmosa para comer y leer en voz alta al mismo tiempo sin atragantarme. Si un día cambiáis la lectura por un rato de charla familiar, no pasa nada. La dinámica de la familia será la que marque el ritmo, no la tele.
  • En los momentos muertos. Los eReaders facilitan la labor de llevar siempre encima algo de lectura. No salgas de casa sin tu eReader y aprovecha cualquier momento para leer un capítulo más: mientras tu pareja está en la cola del supermercado, mientras esperáis a que empiece la clase de piano (pon aquí la actividad extraescolar que prefieras), mientras aguardas a que te atiendan en el banco o en cualquier otra circunstancia similar.

Con un poco de imaginación, encontrarás al cabo del día una hora o más para leer con tus hijos, y los libros leídos se irán acumulando en la biblioteca de tu casa a toda velocidad. Y recuerda que incluso solo unos minutos al día es mejor que nada.

 

 

¿Cuál es la edad adecuada para leer <pon aquí el libro que quieras>?

Nadie conoce mejor a tus hijos o hijas que tú. Ni yo, ni la maestra del cole, ni mucho menos el editor que coloca una recomendación de edad en la solapa de sus libros. Tú sabes qué cosas le gustan, le asustan, le interesan y le repelen.

¿Se puede leer “El señor de los anillos” antes de los diez años? Por supuesto. ¿Esto significa que todos los niños pueden leer “El señor de los anillos” antes de los diez años? En absoluto. Algunos no podrán leerlo nunca, no por su longitud o por la dificultad de su lenguaje, sino porque hay gente a la que no le interesan las historias de magos, elfos y orcos. Es así de simple.

 

¿Y si mis hijos no entienden el vocabulario de los libros para mayores?

Genial, así aprenderán palabras nuevas. Reconócelo: tú tampoco comprendes todas las palabras de todas las frases que lees. Cuando aparece una palabra nueva, intuyes su significado por el contexto, y así es como se adquiere nuevo vocabulario. Además, ahí estás tú para explicar lo que haya que explicar. Ojo, deja que sean ellos quienes pregunten. No hace falta que te detengas en cada palabra que creas que no han entendido. Eso solo os acabará desesperando a todos.

El diccionario resulta poco útil para esto, porque las palabras aprendidas en el diccionario no tienen un contexto alrededor y nos resultan más difíciles de interiorizar (las podemos memorizar, pero eso no significa que las hayamos interiorizado). El diccionario es una poderosa herramienta para aclarar y profundizar en los significados, pero no para aprehenderlos.

Desde luego, si intentas leer con tus hijos un texto con un vocabulario muy elaborado y alejado de su vocabulario actual, la tarea se volverá farragosa y desagradable. Pero eso no significa que solo puedas leer los libros recomendados para su edad. Conocer a tus hijos y usar el sentido común son los únicos instrumentos válidos para encontrar las lecturas más adecuadas.

 

¿Por qué no leer los libros recomendados para la edad de mis hijos e hijas?

Las recomendaciones de los editores se basan en temáticas, entramados, longitud y vocabulario. Las historias cortas con tramas simples y vocabulario limitado se calificarán como “libros para lectores entre 6 y 8 años”, por ejemplo.

Pero, y aquí viene lo importante, esta calificación se hace pensando en que los niños van a leer esos libros solos, sin la presencia de un adulto. A esas edades, y hasta bien entrada la pubertad, la capacidad lectora de los niños suele estar muy por detrás de su capacidad de comprensión. Es decir, los textos que son capaces de leer por sí solos son demasiado simples como para que les puedan interesar demasiado.

Un niño de 6 años difícilmente podrá leer “La historia interminable” por sí solo (aunque no es imposible, desde luego). En cambio, un niño de 6 años puede estar encantado de leer contigo “La historia interminable”. Y un niño que ha disfrutado de “La historia interminable” no va a conformarse después con las lecturas recomendadas por los editores para lectores de 6 años.

 

¿Cuál es la edad adecuada para ver <pon aquí la película que quieras>?

Como en el caso de los libros, la respuesta es: depende. Nadie conoce mejor a tus hijos o hijas que tú. Tú sabes qué cosas le gustan, le asustan, le interesan y le repelen.

Habrá niños de seis años que podrán ver las películas de Harry Potter y disfrutar de ellas, y hay otros a los que les dará miedo o les resultarán demasiado impactantes. Como en todo, se trata de una cuestión de sentido común. Tienes que ir poco a poco y observar las reacciones verbales y no verbales de tus hijos para saber si vas por buen camino o no, y para conocer cuál es el límite razonable.

 

¿No les causará algún trauma, o algo, leer libros o ver películas que no están indicados para su edad?

Desde luego que existen contenidos inadecuados para ciertas edades. Me atrevería a decir que existen contenidos inadecuados para ciertas personas, independientemente de su edad.

Tú conoces a tus hijos mejor que cualquier editor o cualquier distribuidor de películas. Una calificación PG-13 en una película o una etiqueta “a partir de 14 años” en un libro puede significar que en esa historia hay algo de lenguaje soez, por ejemplo, y tal vez para ti y para tus hijos eso no suponga ningún problema. Otras veces las calificaciones se asignan porque hay contenido de tipo sexual, porque los personajes consumen alcohol, tabaco u otras drogas, porque hay escenas violentas o, simplemente, porque algunas partes de la trama resultan muy impactantes en términos emocionales.

Existe una tendencia muy marcada a la sobreprotección hacia los niños en nuestra sociedad. Es una tendencia en aumento. Ojo, sobreproteger no es coger en brazos cuando son pequeños, acompañarlos al baño cuando nos lo piden o meterlos en la cama de papá y mamá si tienen una pesadilla. Eso es adelantar acontecimientos. Sobreproteger es impedir que hagan cosas por sí mismos cuando están preparados para hacerlas (no cuando nosotros decidamos que lo están). Leer ciertos libros o ver ciertas películas a ciertas edades son cosas que entran dentro de esta categoría.

Tú eres el responsable de decidir qué están preparados para ver y leer, y de acompañarlos en el proceso mientras ellos quieran y lo necesiten. Escucha a tus hijos (escúchalos de verdad, y durante todo el tiempo posible) para conocer sus gustos, sus intereses y su grado de maduración en cada uno de los aspectos sensibles que pueden encontrar en libros y películas que, según los editores y los distribuidores, no están recomendados para su edad.

Y, sobre todo, utiliza el sentido común. Tus hijos y tú os enriqueceréis con la experiencia.