El misterio de la isla de Tökland: el mayor secreto del Universo está a tu alcance

El misterio de la isla de Tökland es una novela mítica dentro de la ciencia-ficción fantástica en castellano. En los siguientes párrafos voy a proporcionarte las claves para que la puedas disfrutar con tus hijos/as (o sobrinos, o nietos, etc) como si fuera la primera vez. Y, si eres una de las cuatro personas que aún no la ha leído, este artículo también será una invitación para que lo hagas.

Los años ochenta fueron una época de efervescencia en el panorama cultural en España. Después de décadas de aislamiento, por fin (re)estrenábamos democracia y empezábamos a recuperarnos del atraso secular. Se volvieron a doblar películas que llevaban años mutiladas por la censura y se publicaron libros que hacía décadas que estaban prohibidos. Esa revolución también llegó a la literatura infantil y juvenil, porque empezamos a conocer títulos que ya eran clásicos en otros lugares desde hacía tiempo. Así, se tradujeron La historia interminable, Momo o El señor de los anillos y se distribuyeron las obras de autores como Mira Lobe, Otfried Preussler o Christine Nöstlinger.

Con ese panorama, no era de extrañar que surgiera una nueva generación de jóvenes autores dispuestos a demostrar que había otra literatura infantil y juvenil más allá de Antoñita la fantástica, Mari Pepa o Celia (quien, por cierto,  tampoco se libró de la tijera de la censura, pero esa es otra historia). Uno de esos autores fue Joan Manuel Gisbert, que se descolgó en 1981 con este El misterio de la isla de Tökland, una novela a caballo entre el fantástico más desbocado y la ciencia-ficción con vocación universal que todavía hoy, casi cuarenta años después, sigue resultando sorprendente.

El misterio de la isla de Tökland
Cubierta de la edición original de 1981 en la mítica colección Austral Juvenil de Espasa-Calpe.

Sinopsis

Un buen día, los medios de comunicación del mundo abren con esta noticia: el multimillonario Anastase Kazatzkian ha construído un intrincado laberinto subterráneo en una remota isla del Océano Índico, y en su interior ha ocultado el mayor de los secretos del Universo. Así, literalmente. Ese secreto solo le será desvelado al intrépido (o intrépida) que sea capaz de aventurarse en el laberinto y encontrar el camino hasta su centro. Un montón de pruebas de astucia letal le aguardan en el camino.

Como es natural, una legión de aventureros se dirigen enseguida hacia la Isla de Tökland. Uno de ellos es el reportero Nathaniel Maris, que no pretende descubrir el enigma sino tan solo redactar una crónica periodística, aunque para ello tenga que pasar el duro proceso de selección y poner en peligro su vida. Y también conoceremos a Cornelius Berzhot, quien no le hará ascos a infringir las normas del juego con tal de alcanzar el corazón del misterio.

Sobre el autor y su obra

Joan Manuel Gisbert nació en Barcelona en 1949. Los estudios de ingeniería técnica eléctrica le confirmaron que aquella profesión no era para él, más inclinado a la expresión artística, aunque también le proporcionaron un contacto precoz con el pensamiento de los grandes científicos del siglo XX, algo que influiría poderosamente en su obra posterior. En los años setenta ejerció como autor y director teatral, hasta descubrir su vocación de narrador en 1979 con la publicación de Escenarios fantásticos.

Convertida en mito cuarenta años después, en Escenarios fantásticos ya encontrarás gran parte de los elementos característicos de la obra de Gibert: el misterio de corte fantástico que se cuela en la cotidianeidad para obligarnos a plantearnos nuestra visión del mundo, la atmósfera misteriosa, a veces inquietante, el gusto por el lenguaje elaborado, el adjetivo preciso y la metáfora poética, la referencia a los mitos, leyendas e incluso cuentos tradicionales.

Su segundo libro, El misterio de la isla de Tökland, se convirtió en un éxito fulminante y forma parte de la memoria lectora de la generación que vivió su infancia y juventud en los años ochenta. Desde entonces, Joan Manuel Gisbert no ha dejado de escribir literatura infantil y juvenil, dejándonos grandes títulos como Leyendas del planeta de Thámyris, El museo de los sueños (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1985), El guardián del olvido, Agualuna o Los armarios negros.

En la actualidad, Joan Manuel Gisbert es una referencia obligada en el mundo de la literatura infantil y juvenil en castellano. Su estilo, algo alambicado en sus comienzos, se ha ido puliendo a lo largo de los años, sin renunciar al uso de un vocabulario rico y variado y a la construcción de imágenes metafóricas de gran intensidad que a veces requieren de un esfuerzo mental por parte del joven lector.

El misterio de la isla de Tökland
Este señor tan serio con pinta de científico loco es Joan Manuel Gisbert (1).

Público y edad

El misterio de la isla de Tökland es un libro destinado a lectores a partir de doce años, según el editor. Como ya sabes, en este blog siempre recomendamos que, en lo posible, leas los libros con los niños en voz alta mientras ellos estén dispuestos a escucharte. Eso os permitirá afrontar la lectura antes de la edad recomendada, ya que tú puedes ejercer como soporte y ayuda para enfrentar las partes del texto que resulten demasiado elaboradas, al tiempo que compartís una experiencia inolvidable juntos que, afrontada en el momento adecuado (ni demasiado pronto ni demasiado tarde en el desarrollo del niño/a como lector/a), contribuirá a cimentar su vínculo con la lectura.

Sin embargo, El misterio de la isla de Tökland no es un libro para cualquier lector, aunque un adulto lo acompañe en el viaje. Gisbert no es de los que simplifican el lenguaje (ni el mensaje, por cierto) solo por el hecho de que su público sea infantil o juvenil. Es decir, no toma a los jóvenes lectores por tontos. Al contrario, su respeto y su confianza en la capacidad del niño es muy superior a la del autor promedio. Incluso la estructura narrativa de El misterio de la isla de Tökland puede resultar confusa a los niños más pequeños, puesto que la mezcla estilos es notable (artículos periodísticos ficticios, crónicas personales, narraciones convencionales…) y existen varios giros de la trama tan bruscos que descolocan bastante.

En resumen, se trata de un libro que pueden disfrutar los amantes de la ciencia-ficción, el fantástico y el misterio a partir de los once o doce años en lectura autónoma, o a partir de nueve o diez, aproximadamente, en lectura compartida con un adulto. Por supuesto, el asunto de la edades siempre hay que tomarlo como la generalización que es, y no como una frontera inamovible.

El misterio de la isla de Tökland
Cubierta de la edición de 1990 de Círculo de Lectores.

Puntos de interés para padres y educadores

El misterio de la isla de Tökland es una pequeña pieza de orfebrería que, leída en el momento preciso, constituye uno de esos libros que se recuerdan durante toda la vida. En ese sentido, su interés es invaluable.

Además, presenta ciertas características poco frecuentes en la literatura infantil y juvenil. Por un lado, la temática, de carácter profundamente filosófico (aunque el desarrollo de la trama se asemeje más a un policiaco). Por otro, la estructura libérrima, donde se intercalan pasajes extraídos de supuestos noticiarios de la época con fragmentos escritos en primera persona y otros relatados por un narrador omniscente. Y, por otro, una constante en la obra de Gisbert: su elaborado lenguaje, su amplio vocabulario empleado con total desparpajo.

La novela, además, tiene el aliciente de mostrar a un grupo de gente enfrentada a enigmas que en principio parecen imposibles de resolver, apelando siempre a la inteligencia y a la razón por encima de la fuerza bruta como herramientas indispensables para el progreso humano. También encontraremos una interesante reflexión sobre los beneficios del trabajo en equipo y de la cooperación frente al individualismo. 

Ideas y propuestas de actividades

Las siguientes propuestas son solo un punto de partida para llevar la aventura más allá de las páginas del libro. Como siempre digo, todo el conocimiento humano está conectado, así que solo hay que dejar vagar un poco la imaginación en torno a los intereses de cada lector para que un libro nos conduzca a cualquier lugar imprevisto (y, en particular, a otros libros). Estas propuestas son algunas de las que me han funcionado a mí con mis jóvenes lectoras, pero podrían no servirte a ti. Tómalas como un punto de partida para diseñar las tuyas, porque cada lector, cada niño y cada familia es diferente. Nadie conoce mejor que tú los gustos, intereses y motivaciones de tus hijos.

Se me olvidaba: no son actividades obligatorias. No hay nada más eficaz para matar el gusto por hacer algo que hacerlo por obligación.

El misterio de la isla de Tökland
Edición de 1997 en la colección Espasa Juvenil.

Antes de la lectura

  • Siempre es recomendable contextualizar la obra. ¿Quién es Joan Manuel Gisbert? (Su web personal es muy interesante y te recomiendo echarle un vistazo) ¿Cuándo escribió este libro? ¿Cómo era el mundo en la época en la que se desarrolla la historia? ¿Existía internet, la telefonía móvil, la televisión en streaming…? ¿Existe la isla de Tökland? ¿Dónde está ubicada?
  • Tanto la edición original en la colección Austral de Espasa-Calpe como la edición actual de Planeta tienen una portada cargada de símbolos. ¿Qué pueden significar esos símbolos?
  • El misterio de la isla de Tökland es una novela fantástica y de ciencia-ficción con un importante componente de misterio. ¿Qué características tienen estos géneros? ¿Qué novelas de esos géneros habéis leído últimamente?

Durante la lectura:

  • El misterio de la isla se desvela a través de la emisora de televisión BBC, pero eso es porque la novela fue escrita a principios de los años ochenta. ¿Qué medio o medios de comunicación emplearía hoy en día el millonario Anastase Kazatzkian para difundir la noticia?
  • Cuando ya hayáis avanzado un poco en la aventura puedes plantear a tus hijos la pregunta del millón: ¿qué clase de misterio crees que se esconde en el interior de la isla? ¿Qué puede ser eso de “el mayor secreto del universo”?
  • En la novela aparecen numerosas referencias a utensilios, usos y costumbres de la época que hoy nos pueden parecer anacrónicas (por ejemplo, el uso del telégrafo para enviar mensajes escritos urgentes). Es una excusa perfecta para investigar el origen y evolución de todos esos inventos del pasado que hoy casi han desaparecido y para que tus hijos conozcan cómo era el mundo hace cuarenta años.
  • Hay un interesante paralelismo entre la peripecia de Nathaniel Maris y la de Cornelius Berzhot: el primero se enfrenta al laberinto solo y el segundo lo hace trabajando en equipo. Evidentemente, Gisbert toma partido por una de las dos opciones. Esto puede dar pie a discutir acerca de las ventajas e inconvenientes (que también los hay) entre la competición y la cooperación, un tema inacabable y conectado con todas las áreas del conocimiento en una sociedad capitalista como la nuestra.
  • ¿Te parecen sorprendentes e imaginativas las pruebas a las que deben enfrentarse los aventureros durante el proceso de selección o en el interior del laberinto? ¿Habías dado con la solución del enigma antes de que el narrador te la desvelase? ¿Te verías capaz de idear una prueba nueva del mismo estilo que las que aparecen en el libro?
  • La escritura de Joan Manuel Gisbert se caracteriza, entre otras cosas, por la construcción de frases muy elaboradas y el uso de un vocabulario extenso, a diferencia de la mayor parte de los autores de literatura infantil y juvenil. Podéis identificar todas las expresiones, palabras, metáforas y comparaciones que no entendéis bien o que os chirrían para discutir su significado más tarde.

Después de la lectura:

  • Es inevitable discutir acerca del final. ¿Te parece satisfactorio, decepcionante, fascinante…? Una de las mayores ventajas de leer en voz alta con los niños es que luego podemos entablar un diálogo con ellos acerca de una afición compartida, la literatura, que resultará enriquecedor para todos. No dejes de escuchar con atención sus opiniones y no trates de imponer las tuyas solo porque eres más viejo. A menudo los niños nos sorprenden con ideas que jamás se nos habrían pasado por nuestra cuadriculada cabezota de adultos.
  • Algo que suele funcionar bastante bien con casi todos los libros y casi todos los niños es imaginar qué pasó después, cuando la aventura concluye. ¿Qué fue de los protagonistas diez, veinte, treinta años más tarde? Y, por supuesto, también funciona al revés: ¿cómo fue su pasado, o incluso su infancia?
  • Promueve que tus hijos den rienda suelta a su imaginación. La mayoría disfrutan dibujando (siempre que no haya nadie mirando por encima de su hombro indicándoles machaconamente lo que hacen “mal”, sea lo que sea lo que significa esa palabra cuando hablamos de una expresión artística), así que puedes alentarlos (sin ponerte pesado) a que dibujen escenas y personajes del libro. En particular, la escena final de Cornelius enroscado sobre sí mismo puede dar lugar a interpretaciones que solo la mente libérrima de un niño puede concebir.
  • ¿Os recuerda ese millonario excéntrico a alguien? ¿Tal vez al John Hammond de Parque Jurásico? ¿Podéis recordar otros personajes (y situaciones) de libros o películas similares a los de El misterio de la isla de Tökland?
  • Por supuesto, este es un momento estupendo, si a tus hijos les ha gustado el libro, para regresar a vuestra librería o biblioteca preferidas y seguir buceando en la extensa bibliografía de Joan Manuel Gisbert.
El misterio de la isla de Tökland
Cubierta de la edición de 2008 en Espasa Juvenil.

Documentos de trabajo

Web personal de Joan Manuel Gisbert.

Entrevista a Joan Manuel Gisbert en la Revista digital del IES La Fuensanta (Córdoba).

Subgéneros (y sus características) de la literatura fantástica en Mundos y leyendas.

Abecedario de los subgéneros de la literatura fantástica en El fogón de Ana González Duque.

Otros libros afines

El misterio de la isla de Tökland recuerda, inevitablemente, a algunos clásicos de Julio Verne como Viaje al centro de la Tierra. Sin embargo, las inmortales novelas del autor francés pueden resultar un poco duras para los jóvenes lectores del siglo XXI. Si ese es el caso, te aconsejo decantarte por autores contemporáneos como César Mallorquí (puedes empezar por La isla de BowenLa cruz de El Dorado La estrategia del parásito).

La idea del millonario que crea un paraíso para aventureros en una isla remota recuerda inevitablemente al Parque Jurásico de Michael Crichton, convertido más tarde en una conocidísima película escrita por David Koepp y dirigida por Steven Spielberg. Y, hablando de Spielberg, las trampas letales que protegen un misterio también aparecen de forma muy brillante en las películas de Indiana Jones, sobre todo en Indiana Jones y la última cruzada.

Los laberintos sugieren misterio y peligro, y tienen ese hálito inquietante que nos atrae y no asusta al mismo tiempo. Por ese motivo, el laberinto que esconde un secreto en su interior ha aparecido montones de veces a lo largo de la historia de la literatura. Ya lo encontramos en los antiguos mitos griegos sobre Dédalo y el Minotauro. Rick Riordan adaptó el mito en La batalla del laberinto, dentro de su saga de libros juveniles de Percy Jackson. Borges usó el laberinto con toda su fuerza metafórica en muchos cuentos (La casa de Asterión, La biblioteca de Babel…). Umberto Eco imaginó una laberíntica biblioteca medieval en El nombre de la rosa, de donde, probablemente, bebe el Cementerio de los libros olvidados de Carlos Ruiz Zafón. En La historia interminable encontramos el laberinto de las mil puertas, y en Harry Potter y el Cáliz de Fuego, la tercera y terrorífica prueba del Torneo de los Tres Magos tiene lugar en el interior de un laberinto embrujado.

Laberintos de importancia capital en el cine son los de El resplandor de Kubrick (no así en el original literario de Stephen King), Dentro del laberinto de Jim Henson y Cube de Vincenzo Natali. Y no nos olvidemos de los fascinantes laberintos multidimensionales de M. C. Escher.

Ficha

El misterio de la isla de TöklandTítulo: El misterio de la isla de Tökland.

Autor: Joan Manuel Gisbert.

Ilustraciones: Antonio Lenguas.

Colección: Cuatrovientos +12.

Ed. Planeta, 2013, 360 páginas.

 

 

 

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Créditos de las imágenes

  • (1) La fotografía de Joan Manuel Gisbert es de Jamfris [CC BY-SA 4.0], vía Wikimedia Commons.
  • Las cubiertas de los libros son propiedad de sus autores y/o editores, y se reproducen aquí en baja calidad y dentro de los términos del fair use o uso razonable.
  • La imagen del encabezado es una modificación propia a partir de una fuente de dominio público.

 

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